Thursday, December 20, 2007

Fuf y Buf

Se parece a ti, gitano, se parece por la intensidad negra de su mirada, más límpida que la tuya, y por el comedimiento de sus gestos; temeroso siempre de ser cogido en falta. Ay. Se me acerca y pregunta, le respondo lentamente, y me escucha con tal precisión… Entresijos: quien eres y qué haces aquí, ahora. Acaso crees que seguirás estando aquí. Si no te hubiese conocido, si no hubiese sufrido la doblez de tus pensamientos, en la que tan mal te desenvuelves, caería rendida a sus encantos. Hermoso, ágil, esbelto. Se acerca mucho y yo tropiezo, me tambaleo en la silla y busco un sinfín de excusas para salir de esto. Jamás pensé que podrías también entrarme bajo otro aspecto. O el celibato, o las madrugadas, o los espacios de la línea discontinua se están ensanchando. Pero ahora sólo quiero diluirme en el matiz breve e inexacto de la ficción. De ahora en adelante solo amaré fantasías, por más maravillas de carne y hueso que se me pongan al lado. Fuf y Buf de nuevo...aish…si fuese de nuevo quien fui…

Tuesday, December 11, 2007

de madrugadas

Me despierto temprano, más o menos a las cinco menos diez de la mañana, y es que la energía que se me escapa en las tardes, la que me impide hacer cualquier cosa más allá de las doce de la noche, la que convierte mis trajes en arapos, mi cara en careto, mis ojos en bolsas y ojeras, esa misma energía tira fuerte, muy fuerte de mí, a eso de las cinco, a veces las seis, de la mañana. Un poco porque es una no-hora, el momento perfecto en que nadie interrumpte, nadie habla, y el silencio es lo único que retumba en la terraza renegrida que habito. Si me envalentono, me envuelvo en la manta calentita, y agarrando fuerte mi taza de café mañanero, salto por la ventana y me planto al día por descubrir. Suelo herguirme mucho, y a menudo ayudo a la mañana a pintarrajearse de colores, presumida. Luego vuelvo a arrebujarme solícita, abro mi portátil asesino de ojos, y tecleo barbaridades. Voy oteando el día naciente, y en cuanto la luz emerge debo vestirme, quitarme con pena el traje de noche, acaso tratar de domar mi pelo en un moño y enfrentar un nuevo día. Me pregunto porqué me resultan iguales todos los días, y sin embargo, las madrugadas se resuelven diferentes, cada una danzando al son de su propio vaivén.
Quisiera poder hacer como el personaje que me tironea ultimamente de las mangas, quisiera soportar la rutina milimetrada en la que ando inscrita y revestirla de novedad a cada paso, porque según ella cada café es diferente del otro, en cada paso se pisa una huella de alguien con quien te hubieras podido cruzar, y cada día es algo por estrenar.
Por eso me acurruco contra su fantasia, que es la mía, por eso resuelvo ser ella aunque sólo pueda serlo dos horas al día, cada día, todos los días...ai

Thursday, November 29, 2007

Umita

Cuando por fin entramos Anush te sostenía con cuidado y te daba tu primera toma;
- no me seas peresosita mamita- y Marce te ayudaba y te decían que eras hermosa, y china: - es china; has visto que preciosísima? Ninguno de los dos podía sacarte la vista de encima, recién enamorados de tus ojitos rasgados, de esas manitos largas, - de pianista- dijo Celeste!
- Nos quedamos sólo un rato...no vayamos a molestar- Y con estas buenas intenciones estuvimos más de una hora contemplándote, viendote; agotadas en el instante de conocerte.
Quise escribirte una entrada mínima, arrancar este momento para ti; para que cuando seas mayor sepas que escribiendo también puedes detener el tiempo.
Mis mejores deseos bebita!

Tuesday, November 27, 2007

Ivet

De todas las mujeres con ínfulas de poeta había sólo una, una de sola, y no era la imagen romántica y rizada de larga melena negra. No, Ivet es un alambre, apenas cuarenta kilos de mujer remontando una figura tan hermosa como mínima. Sin embargo en su voz, en sus gestos elegantes y finos, en su manera de desaparecer al final de la mesa se esparcía toda la poesía. Y no, ella no habló de nadie, ni de nada, no pretendió que todos supiéramos lo que sabía ni aquello que había leído. Ivet sencillamente alzo su cuerpo menudo, cogió un clavel rojo con una mano, y al modo de los rapsodas de antaño nos hechizó a todas; palabras cosidas a la musicalidad de su voz, escenarios de calle, amores bajo la luz de un semáforo mientras los transeúntes se impacientaban:
-que esperen!-
Dijo Ivet que por su corta vida no le daba tiempo a expresar lo aprendido, así que, de momento, subrayó, la poesía era para ella, lo que sentía. Y tras encantarnos con la frescura de sus palabras, se marcho hermosa, melena larga, contemporánea, apenas pisando las baldosas bajo el peso de una guitarra flamenca.
Hoy desperté recordando en imágenes uno de sus poemas, y ello me dejó empezar el día con una sensación de alivio. Existen, todavía lo hacen, y no se dejarán enredar en palabrería romanticonas, ahí están palabras de hoy emergiendo fuertes de una boca que nadie de aquella sala logró acallar.
Desde mi humilde bitácora Ivet, mis más sinceras felicitaciones.

Saturday, November 24, 2007

de la Serna

Me pregunto mi recien estrenado amigo, si tendrá a bien seguir oteando de puntillas, como un niño travieso, un poquito mi mundo. Y también, si seguirá abriéndo las puertas que conducen al suyo. O si por el contrario, la rutina se encargará de taparnos los huecos y pronto no seremos más que una huella, un olor atado a un recuerdo...
De una manera my lenta, muy sencilla, paseamos por la red nuestros ratitos de asueto, y aconteció que nos conocimos de dentro para fuera, hasta el punto que a menudo no le reconocía físicamente.
Ayer hubiese preferido un escenario más tugurioso para su despedida, acaso una bodega de viejo, un sotano mugriento en cuya barra se nos hubiesen pegado los codos y nos hubiesemos contados algunas cosas, todas ellas escogidas con cautela. Cosas que fueran sólo ésas, acariciando los bordes de las palabras siempre antes de dejarlas caer. Por eso amigo, es más hermosa una amistad de misivas, porque hoy puedo contarle que tengo los ojos azules y el pelo negro y lacio. Porque puedo mentirle diciéndole que anoche acabé bailando hasta las tres de la mañana y luego, hastiada de luces y de personas, perdido hasta el último centavo en un vaso, hube de volver a casa andando.
Y tantas otras cosas que se cuelan por la linea discontinua que separa lo real de lo imaginario; sin embargo amigo mi entrada era sólo para decirle que fue hermoso conocerle, que quisiera seguir haciéndolo. Me gusta ver como me representa auque el personaje que me ha otorgado no podría más diferente de quien realmente soy.
Y ya ve, quise hacerle reír y se me escurrió el buen humor tras su partida. Disculpe el tono triste y no me olvide demasiado, o ólvideme enseguida y guarde de mi una sola palabra.

Tuesday, November 20, 2007

de vacaciones

El otoño tiene algo de despedida y de las cosas que terminan; recuerdo hace años, volver de cualquier lugar a casa para las vacaciones de Navidad. Y siempre que llegaba al aeropuerto allí estaba mi padre, sonriente y muy tranquilo. Me abrazaba y en ese abrazo, por un instante volvía a sentirme niña. Luego le contaba cosas que él fingía no creerse, y al preguntarle yo por las suyas él respondía: sin novedad, por suerte.
En una de esas tardes, dejada la maleta en la cocina, nos encaminamos a la galería y mirando el mar hablábamos de tantas cosas. Él era un hombre de pocas palabras, ocurrente pero silencioso, una de esas pocas personas que te escuchan sin pretenderlo, sencillamente no conciben hacer otra cosa.
Ese día comentamos que la gente abusaba de las palabras, las utilizaba en demasía, y que ese abuso había transformado algo tan hermoso como una conversación, en absurda palabrería. Le pregunte que con cuántas palabras creía que deberíamos nacer; a lo que él respondió
- con varios lo siento, un sólo te quiero, y miles de adioses.
En estos días cortos, repletos de oscuridad y tan cercanos a las navidades se me aprisiona el alma, y volver a casa se revela algo difícil, ya que cada vez que me voy, temo volver con otra ausencia.

Sunday, November 18, 2007

de asados

Y vino Justo, saltándose la regla base por lo cual era radicalmete un ser del imaginario colectivo, como mi hermano, polilla, pedro, tayo... y todos las personas que Anush decidió que no existian, y así fue como llegó él: con sus duendes cuyos nombres no recuerdo, con su sonrisa mullida, sus ojos perplejos contándonos que fue argentino un día y que quisiera volver a serlo. Y todos le miramos como queriéndolo atrapar. Justo hermoso como un ser de otro tiempo, candidato a padre de todas las mujeres que conoce. Y comimos entraña y vacío, y bebimos el vino que todo lo revela, y estuvimos unas horas en un bosque con nombre de flores...y luego volvimos, cada uno a su realidad y Justo al sueño, de donde jamás debió moverse.