Wednesday, December 27, 2006

pegusigú

Olivia se alejó con paso rápido hacía la fila de braguitas coloreadas con la esperanza de cazar una al vuelo e intuyendo que cierto acontecimiento estaba por llegar. Entró en su casa abriendo con la llave marrón oxidada que había servido siempre para tal menester a su familia. Era ya tarde oscura, y salió a recibirla un pequeño perrillo faldero:
- ¡Oh! ¡Pegusigú! tengo que contarte tantas cosas- Olivia se sento en el sofà del comedor, arregló un poco los tapetes de ganchillo con sus largas uñas rojas y le contó al perro los pormenores del día. Al rato abrió la nevera, se sirvió un vasito de biterkas y cortó jamón de la pata de cerdo que día a día se secaba en el mármol renegrido de su piso. Olivia residía en un cuarto sin ascensor de la calle boquería, allí había vivido con su abuela desde niña, tras su muerte no quiso dejar la casa por los recuerdos y por la certeza de que causaría un mortal disgusto a Pegusigú. El perrito la había acompañado desde hacía más de una década, justo al morir la abuelita lo adquirió como un pequeño regalo a su apenada memoria. Olivia cogió con las uñas de los dedos índice y pulgar una loncha fina de jamón que saboreó y compartió con el perrito. Encendió el televisor para ver su programa favorito:uno diario de sinsabores amorosos , del que sin lugar a dudas había aprendido la mayoría de trucos y tretas con las que los hombres caían rendidos a sus pies. Sólo a sus pies, se sonrió, afectuosa consigo misma, y es que Olivia a sus 47 años conservaba intacta su virginidad y se sentía muy orgullosa de ello. ¡No! se repetia ante cualquier pensamiento impúdico, es de todo punto necesario que resguarde este don tan preciado para mi maridito . Él sabrá valorarlo. Eso se repetía a diario, cuando se le perdían los dedos entre las sabanas olorosas de la antigua habitación de la abuela. No había tocado nada, ni el retrato del abuelo vestido de militar, ni el de su madre que al parecer había muerto al poco de dar a luz, ni la muñeca de porcelana que la contemplaba curiosa, pelo rizado como el de ella, desde la butaca orejera del fondo.

Tuesday, December 26, 2006

un recuerdo

Hoy hubiese cumplido ochenta y un años, y yo no estaría en Barcelona sinó a su lado, hablando con él, tocando esas manos grandes y ásperas que tanto me fascinaban, sonsacándole cachitos de pasado para que me mirara tranquilo y me dijese:
-no sabía que hubiese clase de historia...-y siguiésemos fumando juntos en la galeria de la casa grande de menorca. Porqué cuando él estaba nos escapábamos del ruido familiar a fumar mirando el puerto tan hermoso,simpre cambiante. Y él que no hablaba apenas, si que lo hacía conmigo, y me subia libros antiguos de los abuelos y me contaba cosas que jamás habré de olvidar.
Ayer fue mi primera navidad en la casa grande sin él, y el ruido de las nenas que no paran de hablar su minilenguaje, amortiguó la pena que se doblaba en su lugar de la mesa. Yo tomé el contiguo como de costumbre, y no salí a fumar a la galeria, porqué tuve miedo de que fuese tan duro allí el silencio.

Friday, December 22, 2006

oliviashhhhhhhhhhhhh!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

- Lo siento, es la última que me queda-lo dijo disculpándose doblemente, por lo caliente de la bebida y por lo turbio de sus pensamientos.
- Si quieres mi teléfono quizá pueda dártelo...- dijo la mujer languideciendo la mirada tal y como había ensayado ante el espejo.
- Va-vale-tartamudeó el holandés y tragó tanta saliva y aspiró tanto aire que no pudo reprimir el erupto que le salió y golpó a la mujer en plena nariz punteante.
Caso omiso, Olivia anotó en la servilleta besada un número de móvil al que le faltaba una sola cifra.
El camarero la guardó, sin darse cuenta de la omisión, en el bolsillo sucio de su delantal rojo pasión y corrió, o pareció hacerlo, hacia la barra muy contento y metiendo tripa.
Olivia se levantó de la mesa lentamente, ajustó la falda negra a su culo prominente, y dejó noventa céntimos esparcidos sobre la mesa en monedas de uno o de dos, consciente de que el café valía un poco más de un euro.

Wednesday, December 20, 2006

la historia de olivia sin par

Olivia mecía su desconcierto fijando la mirada en el grupo de ventanas que tenía enfrente. Concretamente en el balcón del principal primera donde ondeaban al viento una docena de braguitas de colores: rojas, rosas, verdes, e incluso una de amarilla, se contoneaban juguetonas desafiando el paseo dominical de los bien pensantes. Ya se caerá alguna, pensó la mujer, en un momento u otro tendrá que caerse.
Cuando el camarero holandés logró despegar su mirada de la nuca perfecta de la aceitunada Olivia, se le acercó para quedar mudo al instante: ante él un rostro inquietante, morucho, de gélida mirada celeste, ojos pequeños de tupidas aunque cortísimas pestañas. La mujer turbia ajena a la inquietud que provocaba su ser balbuceó:
-Sólo un café, solo por favor!- moviendo la nariz al son de sus palabras. Y es que Olivia tenía una de esas narices acompañantes cuya punta juguetona puntea incombustible cada una de las palabras.
-O-l-i-v-i-a- dijo ella lentamente, saboreando cada letra como si de un manjar delicioso se tratase y dejando entrever en cada pausa una lengua blanquecina y bífida.
El camarero, estupefacto, no pudo reprimir un respingo acompañado de la fantasia pseudo-erótica de lo que podría hacer semejante mujer con semejante punta de lengua. El holandés tomó nota del nombre en lugar de la bebida y volvió al instante con una coca-cola light de botella caliente...

Monday, December 18, 2006

confesiones apolilladas

Hoy me pasa que me siento temblando ante el ordenador y es que me olvidé de contaros acerca de polilla: el hombre del pareo. Polilla es un ser menudo, delineado más que creado por diosnuestroseñor, Polilla vino a comer a casa cuando existía la vida y era realmente nuestro el mundo: en verano. Vino con mi hermano menor al que no conocéis, y que se parece tanto a mi porqué compartimos algo muy triste. De ese recuerdo, nacieron los amigos de Teo: Polilla, Escaso, ( que anda simepre pidiendo), el Congas ( partido ya hacia Cuba sinó se fumó también su billete de septiembre). Pero de todos, mi favorito es Polilla que se vino a comer descalzo, cubriendo su delicada presencia con un pareo amarillo y negro, feo donde los haya. Comió mucho, tanto que una mínima hinchazón modeló su cuerpazo minimal. Y luego junto con mi Teo y sus amigos, se durmieron como los niños que todavía son, en el salón de lo que un día fue mi casa en una isla. Polillita perdió el pareo entre sueños, se dio media vuelta, y se escurrió la pequeña prenda dejando al descubierto algo semifrondoso que preferí ignorar.
Hoy vinieron a mi mente, porqué paso mi hermano por Barcelona y me contó de su dream team y de una fiesta tan larga que duraba todavía en su cabeza. Yo ajusté mis gafas de pesada y rugi un deberías...arrepintiéndome de inmediato. Cuántos polillas en mi vida, cuantos "anís", y "tio pei", cuantos "el primo", cuantas "susi kiu" y cuantas fiestas que todavía duran en mi cabeza.
Ahora, mientras mi gitano me prepara la cena y yo bebo un vino que no debería, me pregunto que derecho tengo al consejo, si en el fondo lo que haría esta noche, es cogeros a todos, a todas de los pelos, ponernos muy muy monas y bailar!!!

Thursday, December 07, 2006

erika

Hasta hace poco fue muy sencillo para mi, sabía y lo sabía porqué me lo dijo Tano, que la vida estaba hecha de muchas, muchísimas cosas. Él cerró entonces sus ojos que sonreían y no volví a verle más, pero atado a su recuerdo tengo esta verdad calidoscópica, un mosaico de colores como los que hacía Raquel, ambos dos en mi vida y ya tan lejos.

Hoy, recuperé un pedacito de mi pasado sentada en la casa límpida de mi amiga filósofa, frente a los ojos hermosos de su pareja también filosófica. Sentados los tres, muy arriba en un bloque del Raval, no pudimos entretenernos en hablar de las cosas que importan, de aquellas que ocuparon nuestro pensamiento y el de tantas personas. Sólo pudimos lamentarnos de no ser nadie, de no hallar un espacio digno, una parcela nuestra en la que sentirnos cómodos, en cierto modo "alguien". Él, apenas conquistando la treintena, se sentaba callado fumando tranquilamente, sobreviviendo con un sueldo mínimo y repartiendo diarios todas las mañanas del mundo. A ella la conocí en mi cole para malos, del que salió antes que yo, y del cual tiene un recuerdo todavía más amargo. Intentamos reírnos y nos contamos tantas cosas, y me sentí contenta de hablar con quien entienda porqué no encajo. En los ojos de Erika una decepción latente. En los de él reconocí los míos de antaño: mucha ilusión y la certeza de que ésta, la situación profesional, no es de las cosas que importan. Nada cabe más allá, se equivocó, eso si, el sistema.

Porqué en el mundo que a mi me contaron, los filósofos eran personajes a quienes se respetaba, personas con las que beber vino (mezclado siempre con agua) y discutir aprendiendo sobre la vida, porqué...sinceramente hay alguien que viva sin preguntarse de que están hechas las cosas que importan?

Sunday, December 03, 2006

Acerca de la suerte, de la de los demás , que suele ser la buena

Con ella hice las pruebas para entrar en Intermon, dos meses de posible trabajo encofrados en tres cuadernillos de minúsculas letras infernales tonteándome la miopía. La vi demasiado delgada. Manos de mantequilla sujetando un bolígrafo con esfuerzo. Cabeza grande, pelo eléctrico negándose a la sujeción, mínimos ojitos centelleantes, y una sonrisa placentera apenas oscurecida por un bigotito traicionero. Supe que iban a cogerla, porqué tenia pinta de saber por donde andaba.
A la semana la encontré sentada en la misma buhardilla donde teníamos que abrir correo, insertar nombres de extraños, y hacer diversos menesteres aburridos y relajantes. Maite, un nombre tan sencillo y fino como ella misma, lo olvidé al instante, pero me gustó tenerla cerca. Compartimos mi desayuno de niña mala, y al rato me enteré de que era mi superyo:
- estoy harta de viajar, llevo un par de años en intervida, tres meses en Angola, tres en India, dos en ...bla, bla, bla...- ante mi su mirada oteando entre los lugares pasados, sencillamente, tratando de que entendiera su decisión ( vio agrandárseme los ojos tres tallas) ¿Por qué prefería abrir correo que estar en el terreno, dibujando con los niños, escribiendo las cartas que habrían de llegarles a los padrinos?, compartiendo la casa con sus familias, comiendo con ellos, conociéndolos, y tratando de mejorar un poco la situación. Mi bizcocho de chocolate se volvió amargo, y vio en su semblante la belleza poco usual de las personas sencillas: Maite o una vida prohibida ante el espejo de la equivocación. Maite o el eco de los sueños que luchan por no desvanecerse.