Monday, May 28, 2007

De vitrales

Dijo Menorca que era todo igual que siempre, y lo era, que no pasa nada, que el mar está ahí, ahíto de peces, de medusas hermosas listas para jodernos el verano:
- y tu casa? y yo no pude responder,
- y Enrique?, y tampoco pude. Entre los efluvios del buen vino, aturdida por las idas y venidas, rota por una espera que se vuelca en el vacio solo hallé consuelo en mi hermano. Él vino a buscarme en su coche roto, idéntico al mío y no preguntó nada. Él me acompañó toda la ceremonia y no se separó de mi lado, hasta me dio la mano. y fue en su silencio que hallé la comprensión que necesitaba, en las palabras no dichas. Todo eran risas y tradiciones en la iglesia helada, todo eran penitentes, y gentes deseandose la paz.
- la paz de cristo...y la señora nos tendió su mano ensortijada, y yo mi hermano se la estrechamos acojonados.Por los vitrales rotos se colaba una luz inquietante, y yo sentí el deseo de tener a mi lado al gitano vestido de vampiro, cabizbajo muy solemne. Toda la ceremonia esperando la comunión y luego mirar al cura cabildo con los ojos de gato...
No esperaba nada y todo fue perfecto, no pedí nada y me senti tan acojida, tan confundida, tan en mi casa y tan lejos de mi casa...Menorca es tan mía como yo misma, tan propia como las cosas que me gustan y las que me disgustan, pero inapelable. Luego tuve que despedirme del mar, desde la ventana de la galería rodeada de las plantas que un día fueron mias partí hacia el desconcierto que me espera en Barcelona, sé donde duermo está noche...y que pasó hoy, en absoluto que me deparará mañana...una semana más en la cuerda floja y me la quedo de colgante final. Acaso merezco todo esto?

Friday, May 25, 2007

de batallas

Hoy escribo acompañada de ocho citares, de una música dulce que marca un poco el ritmo de mis dedos sobre las teclas. Hoy tome una tarde libre después de semanas de desaliento, desasosiego, jamás creí que el gitano levantaria sus armas y me echaría del campo. Que perdería su color enroscado junto al mío, sus manos traviesas en la noche, la calidez de sus abrazos dormidos... Dolió tanto, tanto tantisimo que pasé días que se convirtieron en años errante en brazos de mi ángel tocayo, de la mano de mis amigos a quien ese concepto queda estrecho. Pero hoy desperté con el despertador y hambrienta, me vestí de lujo para mi primera reunión con un empresario: cruzada de piernas, maquillada, con un moño alto y un collar de cuentas plásticas le hablé de búfalas, de bicicletas, de becas para mis niños indios...y hablamos y yo tenia a mis personajes escondidos tanto tiempo cejilevantados diciéndome: - mírala, míralos...van a conseguirlo. Luego desaparecieron. Y lo conseguimos...
Y volvi del trabajo casi alegre, y casi olvide mi dolor un tiempo...este espacio, se conviertió en una ventana abierta a la batalla, y si me lees gitano sin permiso, que no lo tienes, que sepas que si que hoy logré aliviarme un poquito y que las heridas de las que uno nunca guarece son las de las batallas que jamás libro, la frase es de Pesoa pero dijo que me la prestaba en tan grande ocasión.

Monday, May 14, 2007

Janet

Hoy ando medio roja de ojos, de labios, me tome media botella con Janet, mi hermana de Menorca, mi amiga, hablamos por teléfono y me dijo:
- ven, estarás mejor aqui...- y como los niños cojidos en flagrante travesura pensé en ir corriendo y refugiarme en su pequeño cuerpo que huele a mar, a cenas, a separaciones, a anelos, a amores...a Janet la conocí robando en un supermercado y luego la vida nos hizo cómplices de mil locuras. Nos enamoramos a la vez, casi compramos sendos billetes para ir a India, pero un mes antes, moria mi padre con el verano, y al poco el suyo. Con ella compartí los peores tres años de mi vida, que fueron hermosos por su compañía siempre tan cerca.
Janet es pequeña, morena, de hermosos ojos negros y pelo negro muy brillante, Janet es la sonrisa, y la vida, y la valentia...no se rindió ante nada y... perdió tantas cosas. Janet es la playa, el lambrusco, mis noches de tantos años bailando una junto a la otra sin decir nada. Janet es mi casa, mi menorca, alguien con quien hoy cenaría entre lágrimas...por eso cuando me dijo que podría volver, me vinieron las ganas, y yo no sé...si nací en esa tierra de nadie, si prové de salir airosa, sin lograrlo...si...esta noche quisiera deponer las armas porqué ya no sé si quiero ganar esta batalla. Mi escudo es de cemento, pesa mucho, mucho, mi amor era de fuego, pero al parecer vino la lluvia...y yo...acaso escogí todo esto? Ando perdida, muy muy perdia, descosido el sentido de todo cuanto acontece y con pocas fuerzas para luchar... esta noche blanca, en una casa que tampoco es mia todo resulta tan obvio, tan amargamente evidente...

Tuesday, May 01, 2007

de lluvias

Me pregunto de quien son las manos que tejen disciplinadamente la vida que recorro estos días. Ando por la calle mojada con unos pantalones demasiado largos, barro el agua a mi paso que sube lenta a mojarme las piernas. Tengo frío. Olvidé traerme la ropa de invierno en este imprevisto viaje a ninguna parte.
Espero, me miro las manos y no las reconozco, me paro ante la luna de un escaparate y la figura que me devuelve no me recuerda a nadie. ¿Dónde estás? Quiero correr hacia alguna parte pero no logro afinar la direción y en este lugar todo es nuevo, tan limpio, tan adecuado, tan poco mío. Entro en un bar y me pido una cerveza fria, cierro los ojos muy muy fuerte y como los niños logro, por un momento, olvidar. Pero se cae ese momento. Cuando los abro de nuevo el camarero sonríe con una expresión extraña. Subo a un taxi, necesito hablar, y le pregunto :
- ¿dónde aparcas el taxi por la noche?
-en el parking estrella
-oh! teneís un parking comunitario
- y tu también...- mira hacia el cielo y sonríe. Me tiemblan las manos al sacar el monedero del bolso y se me desparrama el contenido: calcetines, unas llaves que no necesito, un pequeño paquete con comida que no podré tragar. A través del espejo retrovisor el hombre ve dos lagrimones que no acaban de brotar de mis ojos.
- Hay algo que no anda?
- No...yo...llevo en esas bolsas todo lo que necesito hasta la próxima parada...- corto mi frase para que no me delate la angustia. El asiente comprensivo. Subimos Balmes, arriba, arriba, arriba.
-Mira ahí, el tibidabo, tienes que mirar hacia delante, no hay más, lo que hayas dejado ahí , ahí se queda. Hoy es tu día y mañana algo nuevo. Le doy las gracias, la propina, le aseguro que me han ido bien los consejos, le sonrío porque es muy mayor y sabe las cosa que yo he de descubrir sola. Sin embargo, pienso, hay una que no sabe, que me gustaba más estar más cerca de la playa, y que lo que yo veo ahí arriba no es un castillo iluminado, una posibilidad, ni un futuro, veo un luminoso de algo que no quisiera perder. Desciendo lenta, tropiezo y caigo de rodillas entre las bolsas, me levanto avergonzada, sacudo las piedrecillas del pantalón y me siento más pequeña que nunca, absurda en una ciudad que amo. No quiero subir todavía, un momento más, un instante para que crea que hay un camino de vuelta. Podría andar toda la noche y no llegaría, nunca, a casa. Alguien que sabía amar me dijo que su hogar había sido siempre una persona.
Te echo de menos.