Sunday, November 18, 2007
de asados
Y vino Justo, saltándose la regla base por lo cual era radicalmete un ser del imaginario colectivo, como mi hermano, polilla, pedro, tayo... y todos las personas que Anush decidió que no existian, y así fue como llegó él: con sus duendes cuyos nombres no recuerdo, con su sonrisa mullida, sus ojos perplejos contándonos que fue argentino un día y que quisiera volver a serlo. Y todos le miramos como queriéndolo atrapar. Justo hermoso como un ser de otro tiempo, candidato a padre de todas las mujeres que conoce. Y comimos entraña y vacío, y bebimos el vino que todo lo revela, y estuvimos unas horas en un bosque con nombre de flores...y luego volvimos, cada uno a su realidad y Justo al sueño, de donde jamás debió moverse.
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