Me pregunto mi recien estrenado amigo, si tendrá a bien seguir oteando de puntillas, como un niño travieso, un poquito mi mundo. Y también, si seguirá abriéndo las puertas que conducen al suyo. O si por el contrario, la rutina se encargará de taparnos los huecos y pronto no seremos más que una huella, un olor atado a un recuerdo...
De una manera my lenta, muy sencilla, paseamos por la red nuestros ratitos de asueto, y aconteció que nos conocimos de dentro para fuera, hasta el punto que a menudo no le reconocía físicamente.
Ayer hubiese preferido un escenario más tugurioso para su despedida, acaso una bodega de viejo, un sotano mugriento en cuya barra se nos hubiesen pegado los codos y nos hubiesemos contados algunas cosas, todas ellas escogidas con cautela. Cosas que fueran sólo ésas, acariciando los bordes de las palabras siempre antes de dejarlas caer. Por eso amigo, es más hermosa una amistad de misivas, porque hoy puedo contarle que tengo los ojos azules y el pelo negro y lacio. Porque puedo mentirle diciéndole que anoche acabé bailando hasta las tres de la mañana y luego, hastiada de luces y de personas, perdido hasta el último centavo en un vaso, hube de volver a casa andando.
Y tantas otras cosas que se cuelan por la linea discontinua que separa lo real de lo imaginario; sin embargo amigo mi entrada era sólo para decirle que fue hermoso conocerle, que quisiera seguir haciéndolo. Me gusta ver como me representa auque el personaje que me ha otorgado no podría más diferente de quien realmente soy.
Y ya ve, quise hacerle reír y se me escurrió el buen humor tras su partida. Disculpe el tono triste y no me olvide demasiado, o ólvideme enseguida y guarde de mi una sola palabra.
Saturday, November 24, 2007
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2 comments:
Precisamente porque en el cara a cara nos dimos confianza fue que nos abrimos mutuamente este rincón donde normalmente uno no deja entrar a cualquiera. Qué mayor confianza, pues, que dejar que otro vea no lo que uno es sino lo que le gustaría ser; pues tal vez eso diga más de uno mismo, de sus miedos e incertidumbres, que lo aparente.
Y digo yo que el cambio de tercio no tiene por qué conllevar dejar atrás lo que uno quiere, o empieza a querer, ¿o sí?
No me gustan las despedidas, ni me gusta un tono tan serio cuando normalmente el desenfado ha marcado la pauta. Encantado de compartir risas, y encantado de la perspectiva de seguir compartiéndolas.
Por mi parte, no quiero ni preguntarle cuál sería esa única palabra que debería guardar en caso de optar por un olvido rápido. No me interesa.
Ui vale! nada moreno arranco un cachito de lunes para darle la vuelta y bueh, no es serio sino nostálgico, pero te tomo la palabra y me apunto a las risas! un abrazo y suerte mañana!!
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