Tuesday, December 11, 2007

de madrugadas

Me despierto temprano, más o menos a las cinco menos diez de la mañana, y es que la energía que se me escapa en las tardes, la que me impide hacer cualquier cosa más allá de las doce de la noche, la que convierte mis trajes en arapos, mi cara en careto, mis ojos en bolsas y ojeras, esa misma energía tira fuerte, muy fuerte de mí, a eso de las cinco, a veces las seis, de la mañana. Un poco porque es una no-hora, el momento perfecto en que nadie interrumpte, nadie habla, y el silencio es lo único que retumba en la terraza renegrida que habito. Si me envalentono, me envuelvo en la manta calentita, y agarrando fuerte mi taza de café mañanero, salto por la ventana y me planto al día por descubrir. Suelo herguirme mucho, y a menudo ayudo a la mañana a pintarrajearse de colores, presumida. Luego vuelvo a arrebujarme solícita, abro mi portátil asesino de ojos, y tecleo barbaridades. Voy oteando el día naciente, y en cuanto la luz emerge debo vestirme, quitarme con pena el traje de noche, acaso tratar de domar mi pelo en un moño y enfrentar un nuevo día. Me pregunto porqué me resultan iguales todos los días, y sin embargo, las madrugadas se resuelven diferentes, cada una danzando al son de su propio vaivén.
Quisiera poder hacer como el personaje que me tironea ultimamente de las mangas, quisiera soportar la rutina milimetrada en la que ando inscrita y revestirla de novedad a cada paso, porque según ella cada café es diferente del otro, en cada paso se pisa una huella de alguien con quien te hubieras podido cruzar, y cada día es algo por estrenar.
Por eso me acurruco contra su fantasia, que es la mía, por eso resuelvo ser ella aunque sólo pueda serlo dos horas al día, cada día, todos los días...ai

3 comments:

Ernesto de la Serna said...

Curioso... yo llevo dos noches consecutivas despertando antes del alba... acaso los nervios por el inminente viaje a mi querida Guatemala... acaso la siempre complicada adaptación a un nuevo laburo... acaso una mezcla de todo ello...

Eso sí, yo opto por pasar el insomnio calentito bajo el edredón... no tengo arrestos para salir al balcón a tan temprana hora, con el frío que hace...

batafaluga said...

Disimula bellaco, que no tienes terraza...;)

Ernesto de la Serna said...

Tengo balcón, que hasta cierto punto puede hacer las veces de terraza. Pero aunque tuviera una del tamaño de un campo de fútbol, dudo que dedicara mis horas de insomnio a sentarme en ella en estas madrugadas tan frías... prefiero mantener mi cuerpo serrano bajo el edredón, calentito y feliz...