Thursday, November 29, 2007

Umita

Cuando por fin entramos Anush te sostenía con cuidado y te daba tu primera toma;
- no me seas peresosita mamita- y Marce te ayudaba y te decían que eras hermosa, y china: - es china; has visto que preciosísima? Ninguno de los dos podía sacarte la vista de encima, recién enamorados de tus ojitos rasgados, de esas manitos largas, - de pianista- dijo Celeste!
- Nos quedamos sólo un rato...no vayamos a molestar- Y con estas buenas intenciones estuvimos más de una hora contemplándote, viendote; agotadas en el instante de conocerte.
Quise escribirte una entrada mínima, arrancar este momento para ti; para que cuando seas mayor sepas que escribiendo también puedes detener el tiempo.
Mis mejores deseos bebita!

Tuesday, November 27, 2007

Ivet

De todas las mujeres con ínfulas de poeta había sólo una, una de sola, y no era la imagen romántica y rizada de larga melena negra. No, Ivet es un alambre, apenas cuarenta kilos de mujer remontando una figura tan hermosa como mínima. Sin embargo en su voz, en sus gestos elegantes y finos, en su manera de desaparecer al final de la mesa se esparcía toda la poesía. Y no, ella no habló de nadie, ni de nada, no pretendió que todos supiéramos lo que sabía ni aquello que había leído. Ivet sencillamente alzo su cuerpo menudo, cogió un clavel rojo con una mano, y al modo de los rapsodas de antaño nos hechizó a todas; palabras cosidas a la musicalidad de su voz, escenarios de calle, amores bajo la luz de un semáforo mientras los transeúntes se impacientaban:
-que esperen!-
Dijo Ivet que por su corta vida no le daba tiempo a expresar lo aprendido, así que, de momento, subrayó, la poesía era para ella, lo que sentía. Y tras encantarnos con la frescura de sus palabras, se marcho hermosa, melena larga, contemporánea, apenas pisando las baldosas bajo el peso de una guitarra flamenca.
Hoy desperté recordando en imágenes uno de sus poemas, y ello me dejó empezar el día con una sensación de alivio. Existen, todavía lo hacen, y no se dejarán enredar en palabrería romanticonas, ahí están palabras de hoy emergiendo fuertes de una boca que nadie de aquella sala logró acallar.
Desde mi humilde bitácora Ivet, mis más sinceras felicitaciones.

Saturday, November 24, 2007

de la Serna

Me pregunto mi recien estrenado amigo, si tendrá a bien seguir oteando de puntillas, como un niño travieso, un poquito mi mundo. Y también, si seguirá abriéndo las puertas que conducen al suyo. O si por el contrario, la rutina se encargará de taparnos los huecos y pronto no seremos más que una huella, un olor atado a un recuerdo...
De una manera my lenta, muy sencilla, paseamos por la red nuestros ratitos de asueto, y aconteció que nos conocimos de dentro para fuera, hasta el punto que a menudo no le reconocía físicamente.
Ayer hubiese preferido un escenario más tugurioso para su despedida, acaso una bodega de viejo, un sotano mugriento en cuya barra se nos hubiesen pegado los codos y nos hubiesemos contados algunas cosas, todas ellas escogidas con cautela. Cosas que fueran sólo ésas, acariciando los bordes de las palabras siempre antes de dejarlas caer. Por eso amigo, es más hermosa una amistad de misivas, porque hoy puedo contarle que tengo los ojos azules y el pelo negro y lacio. Porque puedo mentirle diciéndole que anoche acabé bailando hasta las tres de la mañana y luego, hastiada de luces y de personas, perdido hasta el último centavo en un vaso, hube de volver a casa andando.
Y tantas otras cosas que se cuelan por la linea discontinua que separa lo real de lo imaginario; sin embargo amigo mi entrada era sólo para decirle que fue hermoso conocerle, que quisiera seguir haciéndolo. Me gusta ver como me representa auque el personaje que me ha otorgado no podría más diferente de quien realmente soy.
Y ya ve, quise hacerle reír y se me escurrió el buen humor tras su partida. Disculpe el tono triste y no me olvide demasiado, o ólvideme enseguida y guarde de mi una sola palabra.

Tuesday, November 20, 2007

de vacaciones

El otoño tiene algo de despedida y de las cosas que terminan; recuerdo hace años, volver de cualquier lugar a casa para las vacaciones de Navidad. Y siempre que llegaba al aeropuerto allí estaba mi padre, sonriente y muy tranquilo. Me abrazaba y en ese abrazo, por un instante volvía a sentirme niña. Luego le contaba cosas que él fingía no creerse, y al preguntarle yo por las suyas él respondía: sin novedad, por suerte.
En una de esas tardes, dejada la maleta en la cocina, nos encaminamos a la galería y mirando el mar hablábamos de tantas cosas. Él era un hombre de pocas palabras, ocurrente pero silencioso, una de esas pocas personas que te escuchan sin pretenderlo, sencillamente no conciben hacer otra cosa.
Ese día comentamos que la gente abusaba de las palabras, las utilizaba en demasía, y que ese abuso había transformado algo tan hermoso como una conversación, en absurda palabrería. Le pregunte que con cuántas palabras creía que deberíamos nacer; a lo que él respondió
- con varios lo siento, un sólo te quiero, y miles de adioses.
En estos días cortos, repletos de oscuridad y tan cercanos a las navidades se me aprisiona el alma, y volver a casa se revela algo difícil, ya que cada vez que me voy, temo volver con otra ausencia.

Sunday, November 18, 2007

de asados

Y vino Justo, saltándose la regla base por lo cual era radicalmete un ser del imaginario colectivo, como mi hermano, polilla, pedro, tayo... y todos las personas que Anush decidió que no existian, y así fue como llegó él: con sus duendes cuyos nombres no recuerdo, con su sonrisa mullida, sus ojos perplejos contándonos que fue argentino un día y que quisiera volver a serlo. Y todos le miramos como queriéndolo atrapar. Justo hermoso como un ser de otro tiempo, candidato a padre de todas las mujeres que conoce. Y comimos entraña y vacío, y bebimos el vino que todo lo revela, y estuvimos unas horas en un bosque con nombre de flores...y luego volvimos, cada uno a su realidad y Justo al sueño, de donde jamás debió moverse.

Monday, November 12, 2007

Parerga y Paralipomena

El sábado me visito el abuelo Lledó, afable, anciano, releído; ojos chispeantes y la cabeza tan llena de palabras, propias y ajenas. Tomamos el inevitable rioja en la terraza, y aunque el sol aseguró que le quemaba la calva quiso sentarse muy cerca, a mi vera:
- dicen que la juventud se contagia...
- ai Emilio!
En sus manos nudosas de marinero en tierra se contaban tantas cosas, y entre ellas me habló de Alegre, alumno aventajado, ahora maestro avejentado.
- Alegre! - exclamé jubilosa. Mi profesor de tragedia, el hombre que me convirtió en la temida Medea. El único profesor sincero que nos mantuvo siempre con un pie en tierra:
- Estudiad cualquier cosa, lo que sea, nadie va a comer jamás de esto.
Entonces yo alcé tímida una mano y murmuré un- y tu?- Y el viejo se las arregló para que ganase una paideia, y me convirtió en su comensal de lujo como solía llamarme. Con él y con Arturo, comíamos los jueves en una pequeña rutina familiar, los tres nos los reservábamos siempre, no por la compañía, que también, sino por el flan de la señora Dijoun, que hacía enloquecer a todos los estudiantes.
Recordé todo esto con el abuelo, un poco en blanco y negro, este pasado sábado de gloria, y tomamos vino:
- sírvemelo con agua, como los griegos...
- de acuerdo Emilio- ronroneé, aun sabiéndome incapaz de tamaña estupidez.
Fueron una mañana y media tarde de recuerdos. Qué fue de Alegre, qué fue de Arturo, qué fue de mi?
La resaca, no me la dio el vino, sino la nostalgia de un tiempo en el que solamente vivimos para leer, acaso sin apreciar ni entender nada, pero siempre acarreando libros, libros como globos, abriéndonos al mundo ventanas que jamás habríamos de suponer. Luego se impuso la tierra, la noche, y habría de transcurrir mucho tiempo hasta reencontrarnos.
- qué lees?
-Parerga y Paralipomena
-No te creo
-Ni yo, pero amo ese título

Saturday, November 10, 2007

de rodillas

-Ella estuvo esperándome largo rato frente a la librería, un poco encogida por el frío, el pelo más largo.
- Disculpa, el trabajo...
- ¿Qué pasó?
- Nnnada
Entramos deprisa a comprar un libro equivocado, mientras se escondían dos imágenes de mujeres iracundas tras cada una de las estanterías. Necio el tener que concentrarse también en la vida de uno. Necio el tener que sortear a tantas personas. Necio...
- ¿Niña! - una mujer vieja y amarilla me grita al oído por un golpe que al parecer le he dado con mi bolsa. La frío con la mirada, no es el lugar adecuado para escupirle. Mierda.
- Salgamos de aquí, te invito a una birra y me disculpo con más arte, Raquel.
- De acuerdo.
En la terraza de gracia suceden varias cosas. Raquel me cuenta muy bajo que se ahoga en el cemento, yo la escucho nerviosa porque sus palabras parecen mías, siento frío y bebo sin ganas una caña helada. Bosteza, está cansada, yo apenas puedo mantener el culo pegado a la silla, si es verdad lo que dijeron esas mujeres...yo...Recojo en el recuerdo una frase que no debí oír, la cantarilla me recuerda otras, y me debato ante la tentativa. Dos mesas más allá se sienta el vivo duplicado de una oferta tentadora:
- Es un pequeño poblado a orillas del Orinoco, se trata de alfabetizar, quizás enseñarles un poco de matemáticas. Ellos, Margó (mi sobrenombre para Dante), no hablan español apenas y tu eres la persona indicada...
- Buf...
Buf y Fuf se acuestan a mi lado; ¿rehacer las maletas? quería tanto poder acoplarme a esto, creer en esto. Ya no tengo la energía. Por fin repuesta del momento gitano, de su doblez, justo despuntando de nuevo en la alegría...
- Es tentador.
- Si, lo es...pero no puedo, ahora...no puedo.
Estas noches son noches de dormir muy muy adentro, meto la cabeza dentro de la cama enorme y recojo las rodillas sobre mi pecho en un intento vano de convertirme en mi propio punto y final. Salir de todo esto, no... De día me atrinchero en la terraza, y miro la montaña con orgullo.
Tan difícil es definir un escenario estático? real o la más salvaje de las mentiras, pero necesito transitar por lo conocido aun a riesgo de hartarme...¿o no lo necesito?

Tuesday, November 06, 2007

de entresuelos

Por lo menos moreno, ya que lees de puntillas, adereza mis momentos bloggeros con algún comentario, que el puesto de redactor es tuyo pero soy una jefa implacable! eso sí, corrígeme, que mis orígenes isleño-charnegos se me escurren entre líneas; y así como el acento no se me despega, y ante la imposibilidad de mudarme a la ciudad de los gatos, o a la llanura salmantina a aprender tu idioma, échame un cable, también, con eso.