Olivia se alejó con paso rápido hacía la fila de braguitas coloreadas con la esperanza de cazar una al vuelo e intuyendo que cierto acontecimiento estaba por llegar. Entró en su casa abriendo con la llave marrón oxidada que había servido siempre para tal menester a su familia. Era ya tarde oscura, y salió a recibirla un pequeño perrillo faldero:
- ¡Oh! ¡Pegusigú! tengo que contarte tantas cosas- Olivia se sento en el sofà del comedor, arregló un poco los tapetes de ganchillo con sus largas uñas rojas y le contó al perro los pormenores del día. Al rato abrió la nevera, se sirvió un vasito de biterkas y cortó jamón de la pata de cerdo que día a día se secaba en el mármol renegrido de su piso. Olivia residía en un cuarto sin ascensor de la calle boquería, allí había vivido con su abuela desde niña, tras su muerte no quiso dejar la casa por los recuerdos y por la certeza de que causaría un mortal disgusto a Pegusigú. El perrito la había acompañado desde hacía más de una década, justo al morir la abuelita lo adquirió como un pequeño regalo a su apenada memoria. Olivia cogió con las uñas de los dedos índice y pulgar una loncha fina de jamón que saboreó y compartió con el perrito. Encendió el televisor para ver su programa favorito:uno diario de sinsabores amorosos , del que sin lugar a dudas había aprendido la mayoría de trucos y tretas con las que los hombres caían rendidos a sus pies. Sólo a sus pies, se sonrió, afectuosa consigo misma, y es que Olivia a sus 47 años conservaba intacta su virginidad y se sentía muy orgullosa de ello. ¡No! se repetia ante cualquier pensamiento impúdico, es de todo punto necesario que resguarde este don tan preciado para mi maridito . Él sabrá valorarlo. Eso se repetía a diario, cuando se le perdían los dedos entre las sabanas olorosas de la antigua habitación de la abuela. No había tocado nada, ni el retrato del abuelo vestido de militar, ni el de su madre que al parecer había muerto al poco de dar a luz, ni la muñeca de porcelana que la contemplaba curiosa, pelo rizado como el de ella, desde la butaca orejera del fondo.
Wednesday, December 27, 2006
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1 comment:
Por favor sigue con la historia de Olivia , y hazlo con energía dispuesta a que pase de pantalla a papel.
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