Y volví... un poco como quien no quiere la cosa, retrasando la partida, durmiendo en la playa una última noche, agarrada a la orilla...mordisqueando un último manjar marítimo...y qué se puede hacer?...dadme veinte días de libertad y volver resulta absurdo, doloroso y casi innecesario.
Hoy desperté en la cama enorme de la casa hueca que habito, temprano, en medio de una noche de premoniciones estrañas... no sé, menos mal que el tiempo es flexible, y el espacio se dilata, y no sólo en las fantasias infantiles sino también en la realidad, quién no ha vivido una noche entera en trece segundos, quién no ha permanecido a la espera una semana traducida en un milenio. Tanix como buen físico dijo que si, y aunque no quiera esto sí va a tener que explicármelo hasta que lo entienda.
Que vergüenza adulta revestir de piel curtida un espíritu infantil y la necedad de los que nada sabemos, me maravillan las personas que callan, callan y conocen...
Aqui os espero argentilandios, cuidando de la ciudad absurda, donde decidieron vivir porqué sería más cómodo hacerlo así...y a que coño de comodidad se estarían refieriendo? misterios de la ciudad esquizoide, cómo tachar a nadie de loco si esta ciudad es la forma de paranoia más acusada que existe? dadnos campo, un mar en el que bañarnos, quitadnos escaleras, ascensores, horarios, dejad que nos amemos sin preguntar, controlarnos...dejadnos en paz, libres y ahí se acabarán todos estos dolores sistemáticos, todas esas múltiples realidades interconectadas que no llegan a conocerse jamás. Paralelamente destinadas a perderse, como nosotros, apenas un atisbo de conexión y se diluye la conexión para siempre...

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