Monday, March 12, 2007

En la ciudad del agua

En la ciudad del agua apenas llovió esta semana, y llevaba tanto tiempo sin visitarlo! Fueron cinco años los que tarde en volver. Ahí, pensé, debo volver porqué dejé a alguien muy querido. Y asi fue como escalé el globo en un avión de juguete y aterricé haciendo malabarismos en la frontera alemana.
Mi amigo llegó muy tarde, tanto que pensé que se habia olvidado y me embargó una tristeza premonitoria. Peró llegó y nos abrazamos:
- qué tal? cómo estás?- nos autobalbuceamos en un inglés oxidado, pronto me di cuenta de que lo recordaba más bajo, más delgado. Su pelo tan corto...sus manos...en sus ojos no vi el brillo de antaño sino algo desconocido. Entre las únicas gotas de agua llegamos a su casa en pleno bosque, y pronto la madera húmeda me devolvió una sensación de desasosiego. Tomamos vino esa noche y hablamos de las cosas que no importan. Me acosté temprano y a la mañana siguiente no tenía ganas de encontrarle en la cocina:
-"dónde estás"?, pensé- y sin darme cuenta vagué por el bosque y me perdí en la lluvia, y asi como había tardado tanto en llegar se le olvidó venir a buscarme.
Entré en la casa helada, me recibió con una sonrisa, cenamos y se fue pronto a la cama. Desde el comedor oí el rugido de un televisor desengañandome de su cansancio. Esa noche subí al altillo helado en el que dormía, y los dos días venideros no fueron más que muchas ganas de salir de ahí. Lejos de un pueblo, dos kilómtros de la más mínima señal de vida, anduve entreteniendo la soledad en paseos muy verdes y arboles frondosos que, sin quererlo, terminaron por aburrirme. La mañana de mi partida, no podía acompañarme, dijo que me aproximaria al pueblo más cercano, lo dijo como quien dice que debe trabajar al día siguiente.
Desperté al alba, empaqueté con cuidado mis cosas y salí del hermoso lugar a tientas, pronta a recorrer sola un camino que no habré de desandar.
Que tontería recorrer mil kinientos kilómetros para el entierro de una amistad, pensé que los amigos eran eternos.

1 comment:

Anushka said...

Y...ganas de abrazarte. Porque tambien sufro esas desiusiones como fisuritas en él corazón. Ganas de decirle que el se lo pierde , que te nos hubiese regalado esos dias y seguro que te hubiesemos disfrutado mas,hubiesemos degustado una compania que él no tuvo la puta idea de lo preciada que es.