Con ella hice las pruebas para entrar en Intermon, dos meses de posible trabajo encofrados en tres cuadernillos de minúsculas letras infernales tonteándome la miopía. La vi demasiado delgada. Manos de mantequilla sujetando un bolígrafo con esfuerzo. Cabeza grande, pelo eléctrico negándose a la sujeción, mínimos ojitos centelleantes, y una sonrisa placentera apenas oscurecida por un bigotito traicionero. Supe que iban a cogerla, porqué tenia pinta de saber por donde andaba.
A la semana la encontré sentada en la misma buhardilla donde teníamos que abrir correo, insertar nombres de extraños, y hacer diversos menesteres aburridos y relajantes. Maite, un nombre tan sencillo y fino como ella misma, lo olvidé al instante, pero me gustó tenerla cerca. Compartimos mi desayuno de niña mala, y al rato me enteré de que era mi superyo:
- estoy harta de viajar, llevo un par de años en intervida, tres meses en Angola, tres en India, dos en ...bla, bla, bla...- ante mi su mirada oteando entre los lugares pasados, sencillamente, tratando de que entendiera su decisión ( vio agrandárseme los ojos tres tallas) ¿Por qué prefería abrir correo que estar en el terreno, dibujando con los niños, escribiendo las cartas que habrían de llegarles a los padrinos?, compartiendo la casa con sus familias, comiendo con ellos, conociéndolos, y tratando de mejorar un poco la situación. Mi bizcocho de chocolate se volvió amargo, y vio en su semblante la belleza poco usual de las personas sencillas: Maite o una vida prohibida ante el espejo de la equivocación. Maite o el eco de los sueños que luchan por no desvanecerse.
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1 comment:
Si la suerte existe (yo creo que solo existe el azar, y eso puede marcar un destino) creo también que las de los demás es la buena. Y pienso en la tuya. En tu pasada por el cole de niños malos que te hizo compartir las galletas y conocer a Erika. También fue bueno que tomaras la sana decisión de dejar lo que creías un mal sistema y que encontrarás este trabajo en Intermón. Que conozcas a gente como Maite que ha hecho cosas que un día tú decidirás si las haces o no. Sobre todo sé que podrás elegir. Como has hecho hasta ahora. Creo que la buenas suerte nos la hacemos y para eso hay que ser valiente. Como tú!!!
Un beso bravo.
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