Thursday, August 31, 2006

de vuelta...

Por la mañana bajo a darme un chapuzón a la mezquida. Temprano, cuando el sol todavía no calienta y el agua está más fresca que nunca. Normalmente estoy sola, pero ayer salió del mar un hombe viejo, un sireno de ochenta años, desnudo y hermoso como un dios envejecido por pecaminoso. Pelo blanco cortísimo, cuerpo enjuto, la piel morena de tanto mar. Tanto mar. Traia algo en la mano y se me acercó con una pada preciosa, un caracolillo de mar alargado del color de la arena y las conchas mezcladas.
- Le gustaria tener esto señorita?
- Si- y tiendo mi mano para recoger de entre las suyas un regalo marino, tan especial. Se gira sonriendo y sin añadir palabra vuelve al mar y desaparece de mi vista.
Todavía estoy un tiempo, mirando la mañana, paseando, bañandome. Mi tesoro guardado en la cajita del ful, y pensando que es el mejor regalo, el más inesperado. Para cuando vuelvo a casa mi viejito marino no ha aparecido, para cuando me acuesto dudo de si surgió del mar o de mi cabecita. Me meto en la cama, saco mi cajita para liarme un algo dormitivo y aparece la pada, seca ahora, un regalo mínimo y tan grande... el mar...

2 comments:

Anushka said...

Da igual. Sea invención de tu mente , sea un ser de carne y hueso , es tan real como tus ojos lo vislumbraron.

ladelafoto said...

Qué hermoso regalo! También es un regalo leerte porque por unos instantes siento el agua fresca de la mesquida en mi piel y veo al sireno surgir del mar. Y tu tan bella señorita...